martes, 5 de marzo de 2013

Una joya: cocina retro



Con esto del traslado están apareciendo cosas que ni me acordaba que existían. Soy de las de guardar “por si acaso”. A veces pienso que en exceso, mi compañero suele bromear con el síndrome de Diógenes. Acumulo un montón de cosas impresionante. Supongo que la herencia familiar tendrá mucho que ver la en esto también. Al fin y al cabo mi madre y mi padre nacieron  en un caserío perdido en medio del monte en el que los inviernos eran muuuuy largos y duros. Así que había que hacer acopio de...de todo lo que se podía. Me hacia mucha gracia que mi amona (abuela) ya viviendo en la ciudad con Ochentaytantos años, siempre tenía tres de todo. Tres detergentes de 5 kg cada uno (para una lavadora que ponía la mujer a la semana) tres kg de azúcar (apenas tomaban a esas edades ya)...en fin, tres de todo. En cuanto se acababa uno, había que ir corriendo al súper a comprar otro. Yo me reía mucho, nunca se acostumbró a tener la tienda debajo de casa.



A lo que iba. Así crecí yo, y claro, por mucho que lo intento, ni feng-shui ni gaitas en vinagre. Acabo acumulando montones de cosas. Pues lo dicho. Con esto del traslado ha aparecido un montón de zarrios impresionante. Pero entre tanto alguna joya. Es el caso de esta cocinita de juguete. Me la regaló una buena amiga (Maddi está enamorada de sus rizos desde que nació) bastante antes de tener intención siquiera de quedarme embarazada. Un amigo suyo adquirió una bajera que en los 80 había sido un almacén de una juguetería. Y por lo visto había una montaña enorme de juguetes apilados en ella. Buscando y rebuscando rescató algunas cosas que me regaló. Entre ellas esta cocina, una caja registradora de juguete, una plancha con su tabla... segun Maddi vaya creciendo y las vaya sacando ya os las enseñaré, que no tienen desperdicio.

Me encannnnta. Supongo que en su día jamás la hubiera comprado. Es toda de plástico con lucecitas en sus fuegos eléctricos (claro, lo que se llevaba). Yo nunca tuve nada parecido de txiki. Así que le voy a buscar un txoko en casa. Supongo que seguiré con mi proyecto de cocinita de madera, que avanza muy despacio, pero ésta, de momento por lo menos, se queda. Eskerrik asko Bitxillo.

lunes, 4 de marzo de 2013

tuneo de sudadera: en negro



después


Bueno, este es mi segundo intento de tunear una sudadera. El primero, no salió muy bien, pero tampoco la materia prima daba para mucho, la verdad.  Es que no sé qué me pasa últimamente, desde que coso, que no veo más que posibilidades de transformar una prenda en cuanto la veo, y como en este caso, que las dos sudaderas no llegaron a 8 euros (las dos), pues me las llevo, y a la cola, a esperar turno.

Creo que esta vez ha salido algo mejor. Estoy contenta. El aita de Maddi es un enamorado de los tiburones y en cuanto vi la idea de los dientes, no me lo pensé dos veces.  Para variar, no me acuerdo dónde. Juraría que en pinterest, en la página de alguna compañera bloguera. Pero por mucho que he buscado y rebuscado, no lo encuentro. Lo siento.
























antes

El pez en negro. Nos gusta el negro. Maddi ha tenido leggins negros (para nosotr@s mayas) desde que nació.  Mira que hemos tenido frentes abiertos; parí en casa, colechamos, lactancia a demanda, los dichosos juguetes... Parece que todas las decisiones que hemos tomado han causado controversia (sobre todo en la familia, claro), pero nada como la decisión de no ponerle pendientes y la petición de que no le regalaran nada rosa.  Hasta el punto de que rosa no, pero hemos recibido vestidos de piqué azul cielo con sus puntillas y todo, que hombre, muchos de ellos eran verdaderas  obras de arte, con bordados hechos a mano y demás, pero simplemente no es nuestro estilo; ni los colores pastel, ni los ositos, ni perrtitos... A nosotr@s nos parece algo sencillo de respetar, pero algun@s siguen erre que erre intentándolo una y otra vez.


Así que el pez, en negro (y naranja, y azul...) para ponérselo con sus mayas negras.  Que ya tragaremos saliva cuando no nos quede otro remedio que vestirla de rosa palo porque así lo desee. Supongo que mi compañero sigue llevando un punki dentro (aunque fuera cada vez se note menos y yo... eso es otro cantar, largo de contar.

martes, 26 de febrero de 2013

propuesta: abrir y cerrar





 
El tiempo no acompaña demasiado, no para de nevar y hace un frío del carajo. Así  que ayer preparé una propuesta para Maddi. Al principio sin muchas ganas, pero ella no tiene porque pagar mi estado  de ánimo así que me he echado la manta a la cabeza.

Últimamente está en fase de abrir y cerrar. Todo lo que pilla. Ese era el punto de partida. Elegí cosas que tenía por casa que tuvieran cierres diferentes. Una cajonera, dos botellas con tapón de rosca, varias cajas (de metal, madera, cartón...), un neceser y una cartera de coco con cremallera, una bolsa con cierre de velcro...etc. En todas ellas coloqué algo interesante dentro; conchas, piedras, tapones de corcho, nueces, c.d´s...

 Maddi estuvo encantada. Creo que es la primera vez que la veo tan concentrada en algo. Se tiró casi una hora y luego, en vez de recogerlo lo volví a colocar y volvió a la propuesta una y otra vez a lo largo del día.


Analizando la documentación que recogí durante el taller (escrita y en imágenes) pude confirmar algo de lo que ya me había dado cuenta en el momento: estuvo muuucho tiempo haciendo trasvases, es decir, trasladando el contenido de unos recipientes a otros. Así que ya sé por donde tienen que ir los tiros la próxima (sólo pensar en recoger un taller de sopa en casa...uff, que pereza).

Respecto a la propuesta deciros que  se trata de que abra posibilidades y presentarla de  una forma estética (por cierto, el pijama y la sábana son horribles, lo sé, a caballo regalado...). Nada más. Bueno sí, dejarles hacer, lo que quieran, no lo que pretendamos. Sin indicarles, sin guiarles, sin dar ejemplos. Sólo así he podido comprobar lo que le interesaba y ella ha podido experimentar con ello. Cosa, dicho sea de paso, que tampoco habría sido posible (y de ahí que sean propuestas lo más abiertas posibles) con un quiet book o un panel de esos con un montón de cierres para que aprendan a manipularlos (sentitzen dut Mai, tampoco con unos cartones,j.j). No tengo nada en contra de esos materiales, simplemente me parece que es más enriquecedor otro tipo de propuestas. Pero sólo es mi opinión. No sabéis cuantas veces en la escuela los txikis no hacen ni caso a lo que con tanto esmero y cariño has preparado y se dedican a otra cosa, por ejemplo haciendo seriaciones con pinceles, rodillos etc., y la pintura sin tocar. O trasladando, haciendo filas y esculturas con las sillas mientras la arcilla mira aburrida desde la mesa, j.j. que maj@s!!



 




Apatía



Antes de nada deciros que estoy bien. Gracias a todas las que me habéis mandado mensajes preocupadas porque estaba “desaparecida”.  Como pudisteis ver nos fuimos unos días a perdernos al pirineo, y nunca mejor dicho. El manto de nieve que hay es impresionante, el silencio, la soledad...Maddi esquió por primera vez, eso si, a cuestas de su aita. Para las que os pueda parecer una barbaridad y no controléis del tema (como he podido leer por algún foro últimamente) os informo de que andamos con esquís de travesía. Nos perdemos por las montañas, aunque con Maddi no hacemos cumbre, sólo llaneamos de momento por valles y collados. Además su aita esquía mejor que anda, pero lo dicho, con ella en la mochila, de momento por lo menos, no hacemos grandes bajadas ni nada de eso. Ha estado, encantada, feliz...como nosotros.

La vuelta a sido algo dura. Creo que ahora me está viniendo el bajón de nuestro traslado. Estoy triste, y no tengo ganas de nada. Ni de escribir, ni de coser, ni de quedar con nadie...espero que pase pronto esta fase de apatía, en fin.

Tengo cosas pendientes (por cierto, la lista crece y crece...) y temas interesantes de los que me apetece escribir, pero no ahora, quiero cogerlo con ganas, así que de momento me temo que el blog andará flojillo, que le vamos a hacer.