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martes, 16 de abril de 2013

remake: historia de un frenillo.



Hoy un nuevo capitulo de remake. Os voy a contar el capítulo más amargo en la vida de Maddi, que fue, hace un año más o menos. Espero que le sirva a alguien, esa es la intención, ya que yo tuve mucha suerte, que no todas las madres tienen, y hay mucho desconocimiento sobre el tema.

Comienzo por el principio. Como ya he contado muchas veces, parí en casa. Por esta razón tuve la suerte de que la matrona que me asistió en el parto, viniera todos los días posteriores a visitarnos, hacer las pruebas pertinentes (talón, vitamina k...) y comprobar que todo iba bien. Parecía que mi txiki mamaba bien, pero no ganaba peso. Así que sugirió que alquiláramos un sacaleches hospitalario para incentivar la creación de la misma. Hizo todas las gestiones, y allí me encontré, con lo que sería mi compañero de viajes durante más de dos meses.



Un trasto terrible, lo más parecido a una ordeñadora que he visto yo (nada que ver con los sacaleches que yo conocía, de uso doméstico), con un sonido...uff. Bueno, pero al final conseguimos hacernos amig@s, tengo mucho que agradecerle.




La rutina fue la siguiente durante más de dos meses. Mamar de una teta, mamar de la otra, sacaleches media hora, darle a Maddi la leche extraída con una jeringuilla y el dediko metido en la boca (para que no perdiera el reflejo de succión), limpiar los cacharros, y a dormir. Media hora, y vuelta a empezar. Fue agotador.




A pesar de todo, Maddi ganaba poco peso, y yo tuve varias mastitis, infecciones de leche, síndrome de Raynaud...así que todo indicaba, que tenía frenillo. Su aita también tiene, y su historial no hacía más que confirmar las sospechas. Seguí con mi suerte, y mi matrona de la S.S. entendía mucho del tema (no es lo habitual, ella es europea) y a demás de tratar todos mis males derivados del frenillo, confirmó el diagnóstico y me dio alternativas. No había muchas, tres. O destetar (ni me lo planteé a pesar de todo lo que tuve que aguantar esos meses), o esperar a que creciera (era inviable por todas las consecuencias que estaba trayendo para mi salud) u operarla. Yo no lo veía claro, había parido en casa y ahora iba a meter en un quirófano a mi txiki de apenas dos meses?? pero no había alternativa posible.

Bueno, llegados a este punto, todavía no os he dicho que es un frenillo, concretamente el frenillo sublingual. Se define como una membrana mucosa situada bajo la lengua. Si dificulta o impide el movimiento normal de ésta, se dice que hay anquiloglosia o frenillo sublingual corto (definición copiada de un articulo de albalactancia en el que explica todo muy bien). Hay 4 tipos. 2 se operan en la S.S. con “bastante” normalidad, el 3 y 4 ni siquiera se reconocen. Maddi tenía tipo 3-4. Y ahora que???

 
La matrona nos puso en contacto con el único cirujano pediátrico del estado que podía ayudarnos, en Madrid y privado claro. Miré y remiré en varios foros, en los que hay muuuchos casos, y nos decidimos. Le llamamos, nos hizo hueco en su apretada agenda y allá fuimos. En teoría era una operación sencilla. Para entonces ya sabía de muchas experiencias (más cercanas) satisfactorias. Una suave sedación (no anestesia) un corte y listo. Así fue. En menos de tres minutos la tenía ya en brazos. Salimos del hospital pero...tuvimos una complicación, una hemorragia que no cesó en dos horas.

Dos horas en medio de la calle, en constante contacto telefónico con el cirujano (que ya no estaba en Madrid) hasta que conseguimos, parar la hemorragia. A mi, por primera vez en mi vida, me superó la situación, sólo quería echar a correr, desaparecer de allí. Fue horrible. Gracias a mi compañero, nunca se lo podré agradecer lo suficiente. Tengo que decir que después de nuestra experiencia el cirujano a cambiado el protocolo, o así nos dijo que iba a hacerlo, y no da el alta a niños que tengan una sola gota de sangre (no tenía más cuando salimos del hospital, luego a la media hora, a chorro)

Y eso fue todo. A las dos semanas, recuperadas las dos (bueno, yo hoy todavía arrastro...) la lactancia comenzó a ser normal y satisfactoria, muy satisfactoria. Tengo que dar las gracias a las matronas, I. y O., a mi hada madrina K. que me acompañó durante dos meses y medio mientras mi compa trabajaba, a todos los mensajes de apoyo, y  también a los que insistían en que le diera biberón, me hicieron más fuerte. Pero cómo le iba yo a quitar su titiiii????

(Creo que deberíamos recuperar esa época, antes de la aparición de la leche de fórmula, en el que las matronas, por protocolo, cortaban el frenillo de los bebes nada más nacer, con el dedo, cuando todavía es blandito y fácil de hacer, porque esto es muuucho más habitual de lo que parece)

P.D: Si alguna quiere más información o consultarme algo, me mandáis un mail que encantada os ayudaré en lo que pueda.

lunes, 11 de febrero de 2013

el límite



Las que ayer leyerais mi entrada os estaréis preguntando: ¿dónde está el parto? Pues no está, ni va a estar de momento. Esta noche he dormido inquieta, con un runrún en la cabeza. Cuando me he despertado a las 6:00 he venido al ordenador y he entrado a internet. Llevaba toda la noche dándole vueltas al relato de mi parto, y a un vídeo que me enseñó una amiga hace un par de semanas.


De repente, mi parto me ha parecido algo muy personal y muy íntimo para que estuviera ahí, al alcance de tod@s. Me he preguntado dónde situaba el límite de la privacidad con esto del blog, porque en algún lugar hay que ponerlo.


Ya os he comentado algunas veces que hasta que abrí este blog allá por Noviembre, nunca había participado, ni opinado...en ningún foro. No soy seguidora de ningún blog (aunque visito unos cuantos a diario) y no tengo ni facebook ni twiter ni participo en ninguna red social. Es curioso, pero casi ninguna amiga mía es “miembro” del blog aunque me consta que lo leen. Así que esto me da qué pensar, no sé si es una cosa personal o colectiva, pero sea como fuere, ahí está.


Es cierto que es un tanto egoísta. Yo me he hartado de leer partos ajenos, sobre todo en el foro de crianza natural, pero son mis fantasmas y mis miedos, y tengo que vivir con ellos.


Así que lo siento, no va a haber relato de parto, por lo menos de momento. Quizás algún día cambie de opinión. Os dejo el vídeo que me pasó mi amiga. 
(Reedito y pongo sólo el enlace, para que pese menos)
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=lVvfx0GT5sk



viernes, 18 de enero de 2013

remake: cojín de lactancia



Sigo con el remake, y hoy os voy a hablar del cojín de lactancia. Hace un año por estas fechas yo ya tenía una panza considerable. Estaba en la recta final y lo de conciliar el sueño se hacía difícil. ¡Ufff! ¡Que ganas tenía de parir para poder dormir boca abajo!. Había leído en varios foros que el cojín de lactancia era un buen apaño, para abrazarte a él, colocarlo entre las piernas y debajo de la tripa...


Yo probé y probé, pero me muevo bastante, y cada vez que me daba la vuelta tener que mover ese armatoste era un circo. Acababa tirándolo al suelo. Tengo que decir que a posteriori, tampoco me fue de utilidad. A Maddi siempre le gustó mamar tumbadas las dos, y cuando lo hacía estando yo sentada, me apañaba mejor con un cojín de casa, de los normales. Ahora, parecemos del circo du soleil. De pie, boca arriba, abajo, sentada, encima mía, debajo...pero su postura preferida sigue siendo, las dos tumbadas.


A veces la solución está en las cosas más sencillas y cercanas. No digo que el cojín de lactancia no tenga su utilidad y que le venga bien a algunas mujeres, pero eso, no a todas.


Mi solución fue...Tiburtzio!! Tiburtzio es un Tiburón de más de un metro, un peluche de Ikea del cual mi kompañero se enamoró perdidamente nada más verlo en la estantería y dijo que no lo podía dejar allí. Así que a casa con él. De echo, es suyo, no de Maddi. Aunque a ella le hace mucha gracia cuando le habla con esa voz rota.


Así que éste fue mi gran aliado durante las noches de embarazo: Tiburtzio


jueves, 17 de enero de 2013

Remake: cuna sidecar




Bueno, pues como os dije voy a echar una mirada atrás y recuperar en que andaba yo metida hace un año.


Ya os conté lo de mi neura bricomaníaca. Bien, una de las muchas cosas que hice, fue la cuna sidecar o cuna de colecho. Maddi no ha dormido ni una sola noche en ella, duerme entre los dos. Así que la usamos como estantería para pañales, manta...y como extensión de brazos y pierna del aita.


Es cierto que hay maneras más sencillas de hacer una cuna de éste tipo, pero quizás por eso, porque necesitaba embarcarme en mil y un marrones, construí ésta. Además a mí me parece más chula que la típica de barrotes con un lateral quitado. El tamaño fue otra de las razones, ya que el estándar de 1,20 me parecía demasiado. Y por último el precio, que es bastante elevado si queremos comprar una cuna sidecar ya confeccionada.


Así las cosas me hice el pertinente estudio de campo, mirando cunas, tamaños, y cogiendo ideas para hacer la mía propia. Al final hice lo que me pareció.


Si queréis hacer una, no son más que cuatro tableros de DM. Los uní con escuadras, un montón, mejor que zozobre que zozofalte. No se ven porque quedan debajo. Sólo se ven dos, la idea era que aquí fuera una chichonera con velcro del de pegar, pero en pleno trabajo de parto intenté terminarlas sin éxito (Maddi se adelantó 15 días) y luego con el jaleo del post parto que fue mucho (ya os contaré) nunca se acabaron. Total, para lo que se ha usado...


Canteé (redondeé) todo. Con una lijadora, para que no hubiese ni un sólo perfil donde mi txiki se pudiera hacer daño. Hice agujeros en la tabla horizontal dónde va apoyado el colchón para que éste respirara. Tres de ellos, en el borde, dónde irían más tarde las cintas para atar la cuna a la cama de matrimonio (las cintas las compré en un bazar en la sección de perros y gatos) El colchón, de espuma de ikea, lo corté con un cuchillo para pan (el mejor método que descubrí en la red). Por último, la laqué de blanco. Y listo. Si alguna os animáis a hacer una, es realmente fácil, y queréis mas información, no dudéis en pedírmela, que en lo que pueda os echo un cable. 

aqui podeis ver los agujeros y las cintas

escuadra

domingo, 13 de enero de 2013

remake: hace un año



Antes de ayer Maddi hacía 11 meses, uff! como pasa el tiempo. Se me a pasado volando este año. Con esta excusa he pensado echar una mirada atrás, ya que una de las razones que me impulsó a comenzar este blog fue ordenar mis ideas y recuerdos, que con esta memoria de pez que tengo se pierden en el olvido. Los múltiples embarazos de personas a las que quiero son otra de las razones. Sé que me siguen y les puede venir bien.


Así que comienzo una mirada atrás que iré haciendo de vez en cuando y os contaré para futuras amatxos sobre todo lo que a mi me sirvió, lo que no...simplemente será eso, mi vivencia, que no tiene porqué coincidir con otras.


Bueno, pues allá va. Me he puesto a pensar en que andaba yo hace un año por estas fechas. Pasé un embarazo difícil de llevar como ya os he comentado otras veces. Infección de orina (todo el embarazo antibiótico diario por peligro de fallo renal), síndrome del túnel carpiano, lumbalgia...y diabetes gesdtacional. Esto fue lo peor, que hambre pasé. No gula, sino hambre. Llevaba un régimen súper estricto, con unas cantidades ridículas de ingesta de alimento, y fuera de horas, nada. Ni infusiones, ni zumos, nada. Agua. Pude evitar la insulina así, y con unas caminatas en pleno invierno (2 horas a las 8 de mañana y dos a las 11 de la noche que me mataban). Por esta razón me tuve que trasladar a la ciudad, tenía que andar en llano (contracciones...uf es otro cantar) y era inviable en el pueblo.


Con este panorama, se me agrió el carácter (cuantas veces me he acordado de mi amona hablando del hambre de la postguerra), me encerré en casa y no tenía ganas de ver a nadie, de estar con nadie. Me refugié en internet (hasta ese momento lo usaba para leer prensa), en foros varios, en blogs que visitaba a diario. A veces pienso que debería escribir uno a uno para dar las gracias a todas las mujeres que me ayudaron a sobrellevar mejor la situación, sin ellas saberlo, porqué jamás escribí nada de nada. Pendiente.


Mi otro refugio fueron los bricolajes. Siempre he sido bastante manitas, pero me entró un síndrome del nido exagerado. Tanto, que rompí aguas y seguí cosiendo para acabar las dichosas chichoneras). No sé cuantas cosas hice. Puse tarima a toda la casa de la city, los rodapiés (esto fue lo más complicado porque al arrancar los antiguos de baldosa se fue media pared), pinté toda la casa, laqué los marcos, puertas y ventanas, hice dos mesillas, colgué cuadros, hice una cuna sidecar...andaba con dos o tres cosas a la vez y ya estaba pensando en el siguiente proyecto. (os enseñé parte de la habitación de Maddi en otra entrada)


Al final, le estoy agradecida a la dichosa diabetes gestacional, pero eso es otro cantar que os contaré con el parto. Pensaba hablaros de la cuna sidecar, pero la entrada ha quedado muy larga así que mejor vamos por partes. Hace un año, internet y bricolaje.

embarazada de 8 meses. Así le gusta a Maddi el ruido de taladros, caladoras...gaixoa!